Cómo funcionan los códigos QR y cómo lograr que se escaneen
Qué genera esta herramienta
Un código QR es una cuadrícula compacta y legible por máquina que la cámara de un teléfono descifra en una fracción de segundo. Esta herramienta convierte lo que escribas —la URL de un sitio web, un texto libre, las credenciales de una red WiFi o los datos de contacto de una vCard— en esa cuadrícula y luego te deja darle forma: el nivel de corrección de errores, el tamaño en píxeles y el margen, los colores de frente y de fondo, el estilo de los puntos y las esquinas, y un logo opcional en el centro.
El resultado se actualiza a medida que editas, y puedes guardarlo como un PNG de alta resolución para pantalla e impresión, o como un SVG que se mantiene nítido a cualquier escala.
Qué conviene codificar
Los puntos de partida cubren casi todo. La URL es el caso clásico: al escanear se abre el enlace directamente, por eso los códigos QR aparecen en carteles, envases y menús. El texto libre puede llevar desde un código de descuento hasta un mensaje corto. La opción WiFi codifica el nombre de la red y la contraseña para que los invitados se conecten apuntando la cámara en lugar de teclear, y la opción vCard reúne nombre, teléfono y correo en un solo escaneo que se guarda directo en los contactos.
Un mismo código admite hasta 4,296 caracteres alfanuméricos, pero un contenido más corto produce una cuadrícula más simple y tolerante que se lee más rápido, así que conviene acortar las URL.
Ejemplo: un código WiFi para invitados
Supongamos que quieres que tus visitas se conecten a la red sin decir la contraseña en voz alta. Introduce el nombre de la red y la clave, y la herramienta construye un código siguiendo la convención WiFi:T:WPA;S:NetworkName;P:password;;. Quien lo escanee recibe la propuesta de conectarse automáticamente. Sube el tamaño a 512px para un cartel impreso junto a la puerta, deja un margen despejado alrededor de la cuadrícula y se leerá desde el otro lado de la sala.
Un código que siempre se escanea
Dos factores deciden el éxito de un escaneo: el contraste y la corrección de errores. Mantén el frente más oscuro que el fondo —el clásico oscuro sobre claro— porque los códigos invertidos o de bajo contraste confunden a muchos lectores. El nivel de corrección de errores determina cuánto puede dañarse o taparse el código sin dejar de descifrarse: Bajo recupera alrededor del 7%, Medio el 15%, Cuartil el 25% y Alto cerca del 30%. Los niveles altos añaden redundancia, justo lo que necesitas al colocar un logo en el centro, ya que el logo oculta parte del patrón.
Deja intacto el margen de la zona tranquila y elige corrección Alta siempre que el código vaya a imprimirse pequeño, plastificarse o llevar un logo. En cuanto al formato, elige PNG cuando necesites una imagen de tamaño fijo para un documento o una diapositiva, y SVG cuando el código se vaya a redimensionar para un banner o una impresión profesional; ten en cuenta que los puntos circulares y las esquinas redondeadas solo se aplican al PNG, mientras que la exportación SVG usa módulos cuadrados.