Recorta un audio y quédate solo con la parte que quieres
Qué hace este recortador de audio
Recortar un audio consiste en conservar únicamente el tramo comprendido entre un punto de inicio y uno de fin que tú eliges, descartando todo lo anterior y lo posterior. La herramienta carga tu archivo, lo decodifica con la Web Audio API y dibuja la pista completa como una onda (waveform), de modo que puedes ver dónde están los pasajes fuertes, los golpes y los silencios. Marcas el fragmento que quieres conservar haciendo clic sobre esa onda o escribiendo marcas de tiempo exactas, y luego lo exportas en MP3 o WAV.
Dos ajustes opcionales dan forma a los bordes del corte: un fundido de entrada (fade-in) que hace que el clip surja desde el silencio al principio, y un fundido de salida (fade-out) que lo deja apagarse al final. La duración de ambos se regula en segundos.
Cuándo te conviene usarlo
El caso más habitual es extraer un tono de llamada o un sonido de notificación a partir de una canción completa: te quedas con un gancho de treinta segundos y descartas el resto. También va de maravilla para quitar el silencio y los titubeos del comienzo de una nota de voz o de una grabación de pódcast, o para aislar una cita breve o un fragmento musical que quieras compartir.
Como puedes comparar la versión original y la recortada una al lado de la otra en el reproductor integrado antes de descargar, resulta igual de útil para afinar los puntos de entrada y salida exactos de un clip que vayas a montar en un vídeo.
Ejemplo: sacar un tono de llamada de una canción
Supón que una canción de cuatro minutos tiene el estribillo que buscas a partir del 0:45. Haz clic en la onda cerca de ese golpe para fijar el inicio, vuelve a hacer clic hacia el 1:15 para marcar el fin y añade un fade-in y un fade-out de un segundo para que el clip no empiece ni termine con un corte brusco. Elige salida MP3, selecciona un bitrate y el archivo de treinta segundos queda listo para usarse como tono.
Notas y detalles a tener en cuenta
Al recortar en MP3 o WAV el audio se vuelve a codificar en lugar de copiar los bytes originales, así que la exportación es una versión nueva: WAV mantiene toda la calidad sin comprimir, mientras que MP3 sacrifica algo de fidelidad a cambio de un archivo mucho más ligero según el bitrate que elijas. Los archivos admiten hasta 500MB, y se aceptan formatos como MP3, WAV, OGG, FLAC, AAC y M4A, aunque que un archivo concreto se decodifique depende de los códecs que soporte tu navegador. Los archivos muy largos o de alta resolución pueden agotar la memoria disponible; en ese caso, una selección más corta suele procesarse sin problemas.