Cómo funciona este conversor de audio
Qué hace este conversor
La herramienta toma un archivo de audio y lo vuelve a codificar en MP3 o WAV. Admite una amplia variedad de entradas — MP3, WAV, OGG, AAC, M4A, FLAC y WebM — y las decodifica mediante la Web Audio API, que convierte la fuente comprimida en muestras de audio sin procesar. A partir de esas muestras genera un archivo nuevo en el formato que elijas, aplicando la frecuencia de muestreo y la configuración de canales que hayas indicado.
La salida en MP3 la produce un codificador LAME (lamejs) que corre como JavaScript, mientras que el WAV se escribe como PCM de 16 bits sin comprimir. Se aceptan archivos de hasta 500MB, y todo el proceso de decodificar y codificar ocurre en tu propio dispositivo, sin ninguna carga a un servidor.
Cuándo conviene usarlo
Recurre a él cuando un archivo esté en un formato que tu aplicación o dispositivo no reproduce, o cuando quieras una copia más ligera y portable. Un caso habitual es pasar notas de voz o pistas descargadas que llegan en M4A o FLAC a MP3, un formato que casi cualquier reproductor y teléfono admite sin problemas.
Resulta igual de útil en el sentido inverso: exportar un WAV a partir de una fuente comprimida cuando necesitas un archivo sin comprimir para editar, o reducir una pista estéreo a mono para aligerar una grabación de voz. Ajustar el débito binario o la frecuencia de muestreo para alcanzar un tamaño o una calidad concretos forma parte del mismo paso.
Ejemplo: una nota de voz M4A a MP3
Imagina una clase grabada como un archivo M4A de 40MB. Elige MP3 como salida, fija el débito binario en 128 kbps y cambia los canales a mono, ya que la voz no gana nada con el estéreo. La Web Audio API decodifica el audio AAC que hay dentro del M4A, el codificador LAME lo vuelve a codificar a 128 kbps y el resultado es un MP3 mucho más pequeño que se reproduce en cualquier parte. Antes de confirmar verás un tamaño estimado, y el reproductor integrado te deja comprobar el resultado.
Formatos, calidad y casos límite
La salida se limita a MP3 y WAV: entre los dos cubren la división entre comprimido-y-portable frente a sin comprimir-y-editable que necesitan la mayoría de los flujos de trabajo. Las opciones de débito binario (128, 192, 256 y 320 kbps) solo se aplican al MP3; el tamaño del WAV depende en cambio de la frecuencia de muestreo y del número de canales. La frecuencia de muestreo puede fijarse en 44.1 kHz (estándar de CD) o 48 kHz (lo habitual para vídeo).
Conviene tener presentes algunos límites. Al elegir mono se promedian los canales izquierdo y derecho, así que después no se puede deshacer. Los archivos muy grandes pueden agotar la memoria disponible durante la decodificación, en cuyo caso funciona mejor un fragmento más corto. Y si la fuente usa un códec que el navegador no puede decodificar, convertirla antes a un formato común suele resolver el problema.