Cómo la compresión reduce el peso de una imagen sin arruinar la calidad
Qué hace esta herramienta
Comprimir una imagen consiste en reescribirla para que ocupe menos bytes conservando un aspecto muy parecido al original. Esta herramienta descodifica tu archivo JPEG, PNG, WebP o AVIF, lo vuelve a dibujar sobre un canvas de HTML y lo recodifica con menor calidad o a una resolución más pequeña. Todo el proceso corre sobre las APIs de imagen del propio navegador, en tu dispositivo, de modo que ni siquiera una foto de 10 MB sale de tu equipo.
Dispones de cuatro métodos: solo calidad, solo dimensiones, calidad + dimensiones y tamaño de archivo objetivo, que realiza varias pasadas hasta que el resultado cabe en el tamaño que indicas en KB.
Cómo elegir el método adecuado
Usa solo calidad cuando las dimensiones en píxeles ya encajan en su destino pero el archivo pesa demasiado. Solo dimensiones encaja mejor con una imagen mucho más grande de lo que llegará a mostrarse, como una exportación de cámara de 4000 píxeles destinada a una columna de 800. Combina ambos para un recorte agresivo, por ejemplo al preparar miniaturas por lotes.
El tamaño de archivo objetivo es el método indicado cuando un límite de subida o un presupuesto de rendimiento impone un techo exacto: indicas la cifra y dejas que la herramienta itere hacia ella en lugar de adivinar con el control deslizante.
Un ejemplo concreto
Imagina que una foto de cámara se exporta a 3,8 MB y 4032×3024 píxeles, pero la página solo la muestra a 1200 píxeles de ancho. Elige calidad + dimensiones, limita el ancho a 1200 y fija la calidad cerca del 80 %. El panel de resultados indica el nuevo tamaño, el porcentaje ahorrado, las dimensiones finales y cuántas iteraciones de optimización se ejecutaron. Un archivo que partía de 3,8 MB suele quedar por debajo de 300 KB, más de un 90 % menos, sin pérdida visible al tamaño en que realmente se ve.
Formatos, transparencia y compromisos
La compresión siempre implica un equilibrio: cada escalón de calidad que bajas descarta detalle que no se recupera, por eso JPEG, WebP y AVIF son formatos con pérdida, ideales para fotografías. PNG es sin pérdida y conserva cada píxel intacto, lo que conviene a logotipos, capturas de pantalla y dibujos lineales, aunque limita cuánto puede reducirse. WebP y AVIF suelen superar a JPEG con la misma calidad visual.
Atención a la transparencia: PNG y WebP llevan un canal alfa, mientras que guardar una imagen transparente como JPEG rellena las zonas translúcidas con un fondo sólido. Cuando el resultado sería más grande que el origen, la herramienta lo avisa para que conserves el original.